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Una emergencia social
10-octubre-2014
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Caravaggio, Virgen del Rosario

Entre los "problemas actuales más urgentes que afectan profundamente al género humano", el Concilio Vaticano II en su Constitución Pastoral Gaudium et Spes trató en primer lugar la dignidad del matrimonio y de la familia.

Ante todo, reconoció que "el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar", y expresó por ello su alegría por "los varios medios que permiten hoy a los hombres avanzar en el fomento de esta comunidad de amor y en el respeto a la vida y que ayudan a los esposos y padres en el cumplimiento de su excelsa misión".

Pero inmediatamente alertó sobre la situación que se percibía entonces. "La dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está oscurecida por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones; es más, el amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación".

 
Miguel León Portilla
03-octubre-2014 22:59
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En un homenaje más que justo, Don Miguel León Portilla recibió el Doctorado Honoris Causa de parte de la Facultad de Filosofía de la Universidad Pontificia de México. "Ya se habían tardado", expresó jocoso el maestro cuando se le invitó a recibirlo. Por primera vez, una instancia eclesiástica mexicana rendía el debido reconocimiento a uno de los más notables promotores de nuestra cultura.

Ciertamente, no le hacía falta una condecoración más. Él mismo, con exquisita delicadeza y alegre buen gusto, dejó ver la motivación que hacía de esta una ocasión especial: le permitía recordar al que fuera su propio tlamatini, el padre Ángel María Garibay. El tributo a su persona se volcó en una ponencia magistral de gratitud a quien abriera tantas fuentes de investigación sobre la Antigua Palabra.

La lección estuvo llena de recuerdos sobre él. El buen humor de Don Miguel retrató con fina pluma el genio del padre Garibay, el que parecía hosco pero cuando encontraba a alguien "que no fuera ni tonto ni flojo" podía dejarlo entrar desde su gran corazón el universo de su investigación. Aquel hombre del que se cuenta que sus parroquianos pedían al obispo que les mandara a alguien que ya hubiera terminado de estudiar. El que en su erudición grabó para nuestro país el testamento de la gran herencia que ha recibido como patrimonio, y que no siempre sabe valorar: la confluencia de la cultura mesoamericana y la mediterránea en un mosaico multicolor. Al mismo que Don Miguel consagró ya una obra exquisita, de memoria compartida: Ángel María Garibay K. La rueda y el río (México 2013).

 
Hacia el Sínodo de la Familia
26-septiembre-2014 20:05
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Pompeo Baton, Sagrada Familia

Durante el mes de octubre que se avecina tendrá lugar en la Ciudad del Vaticano la III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, que tratará el tema de "Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización". Será la primera etapa de un discernimiento que continuará en la Asamblea Ordinaria del Sínodo en 2015, con el tema "Jesucristo revela el misterio y la vocación de la Familia".

El mismo Papa Francisco, que convocó este ejercicio de reflexión eclesial apenas a ocho meses de iniciado su pontificado, ha querido que se prepare inmediatamente con una intensa jornada de oración, este domingo 28 de septiembre. Se ha propuesto para ello utilizar un texto escrito por el mismo Papa para la fiesta de la Sagrada Familia del pasado mes de diciembre. Aquí la plegaria:

"Jesús, María y José, contemplamos en ustedes el esplendor del verdadero amor, con confianza nos dirigimos a ustedes. Sagrada Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugares de comunión y cenáculos de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas Iglesias domésticas. Sagrada Familia de Nazaret, que nunca más se experimente en las familias violencia, falta de acogida y división: que todo el que haya sido herido o escandalizado reciba pronto consolación y curación. Sagrada Familia de Nazaret, que el próximo Sínodo de los Obispos pueda restablecer de nuevo la conciencia del carácter sagrado e inviolable de la familia, su belleza en el proyecto de Dios. Jesús, María y José, atiendan nuestra súplica. Amén".

 
¡Cuidémonos!
19-septiembre-2014 22:06
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Francesco di Giorgio Martini, Nuestra Señora del Terremoto

El dramático recuerdo del temblor de 1985 trae también, con todo, la memoria de una de las gestas de solidaridad más notables que ha conocido nuestra ciudad en las últimas décadas. Y desde ella quedó el aprendizaje de una aspiración que se ha madurado como una cultura de protección civil. No es necesario esperar que las calamidades ocurran: podemos adelantarnos a ellas previendo el modo conveniente de reaccionar. No sólo se han afinado los protocolos de construcción y los mecanismos de acción en caso de siniestros: también se ha cultivado una mentalidad que incluye la valoración y el cuidado de la vida, tanto la propia como la de los demás. Sabemos por experiencia que una perspectiva individualista es siempre más peligrosa que una comunitaria. Velar unos por otros es siempre una buena idea.

Podemos crecer aún más si nos detenemos a hacer conscientes algunos de los elementos antropológicos y pedagógicos incluidos en esta cultura. Por un lado, el aprecio por la existencia misma. Es un hecho que cuando nos enfrascamos en los ritmos ordinarios, podemos perder de vista el dato básico, siempre precioso, de estar vivos. Y ello nos lleva a no reconocer el hecho admirable de tener un corazón que palpita y unos pulmones que respiran. La ausencia de grandes problemas nos lleva a complicarnos el camino con auténticas naderías, y a veces sobre ellas construimos un aparato complejo de relaciones tortuosas y violentas. Las emergencias tienen la virtud de despertarnos de ciertos letargos o inercias.

Sobre la sorpresa inicial de vivir, brota también la responsabilidad más simple: la de estar confiados a nosotros mismos y a nuestro prójimo como una familia. La madurez personal incluye aprender a hacerse cargo de uno mismo, y también el de extender esta disposición a quienes nos rodean. Desde el punto de vista de la colectividad, es creciente el cuidado que se suele tener, incluso organizado e institucionalizado, a los hermanos más vulnerables. Siempre será un índice de la mejor civilidad el lugar que se concede a los más pequeños, a los enfermos y a los ancianos, a los pobres y a los menos favorecidos.

 
Entremés en Yencuictlalpan
12-septiembre-2014
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Thania Anahí Palma Orozco, Capilla del Señor de Yencuictlalpan

"Los mexicanos son muy hospitalarios. Siempre te reciben bien, y te hacen sentir como en tu casa". La percepción del turista bienintencionado puede ser verdadera. Aunque se complementa con otra, no menos frecuente. "Hay un grupo de vivales buscando aprovecharse de ti en cualquier ocasión". En ambos casos, el anecdotario es abundante.

Hojeando la notable antología Antigua y nueva palabra, que recoge textos mesoamericanos de muy variada índole, editados por don Miguel León-Portilla, Earl Shorris y otros colaboradores (México 2004), me encontré con un pintoresco entremés, publicado originalmente por Fernando Horcasitas. Se trata de una breve farsa, escrita en náhuatl, que se representaría en las fiestas del Señor de Yencuictlalpan, en San Pedro Atocpan, y que pudo ser dictado a R. H. Barlow por el indígena anciano N. Zacatzin, hacia 1948.

La hospitalidad queda bellamente descrita por la pieza. Un grupo de peregrinos, encabezados por Xocohuica, el cargador de fruta, llega a las cercanías del santuario del Señor de las Misericordias, y pide permiso al "gobernador" para descansar. El cuadro así lo plasma:

 
Péguy
05-septiembre-2014 17:25
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J.P. Laurens, Retrato de Charles Péguy

Muerto el cinco de septiembre de 1914, en el frente de batalla, Charles Péguy constituye una figura cimera en la literatura del siglo XX. Dilatado, recurrente y brillante, tanto en su prosa como en su poesía y en su dramática, erigió un estilo absolutamente personal, original e irrepetible, que da cuenta de la complejidad de la existencia y de una apertura intensa a la trascendencia. Así lo presenta uno de los principales teólogos del mismo siglo:

"Como Péguy profundiza en el fundamento de todas las antinomias superficiales, resulta un espíritu en extremo contradictorio, y hasta un conciliador de todo lo inconciliable, para todos los que son incapaces de seguir sus sondeos. Péguy es para éstos comunista y tradicionalista, internacionalista y nacionalista, de extrema izquierda y de extrema derecha, uno que siente con la Iglesia y es anticlerical, un místico y un periodista polémico, etc. Pero contemplándolo en sus rasgos fundamentales, las líneas en apariencia chocantes se ordenan como radios convergentes en un centro. Partiendo de este centro, se resuelven todas las oposiciones. Partiendo de este centro puede él permitirse un humor con que todo lo impregna… una especie de astucia campesina y bonachona con la que se aparta de la intelligenzia clerical y anticlerical de su entorno, quedándose con los pies bien plantados en la tierra, en encarnación permanente" (H. U. von Balthasar, Gloria 3. Estilos laicales, Madrid 19952, 405).

Su conversión al catolicismo se dio junto con otra no menos célebre, la del entonces joven Jacques Maritain, aunque éste habría de reprocharle más tarde, leyendo su obra, el no ser consecuente con su opción. Se trataba acaso, más bien, de un doble talante espiritual que en el caso de ellos resultaba inconciliable: el del filósofo y el del poeta.

 
San Pío X: cien años
29-agosto-2014 13:07
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Fue el primer Papa elegido en el siglo XX. De origen sencillo, José Melchor Satro era hijo de un cartero y una costurera. Ordenado sacerdote a los veintitrés años, en 1858, ejerció su ministerio de manera destacada en su diócesis de Treviso, en parroquia, en el seminario, en la catedral y en la curia. Fue nombrado obispo de Mantua en 1884, llevando adelante una notable labor de reconciliación y purificación de las costumbres. Promovido a la sede patriarcal de Venecia en 1893, destacó siempre por su humildad y bondad, la de un auténtico pastor.

Su elección como Pontífice, en 1903, fue producto de un curioso incidente. Para suceder al gran León XIII había un fuerte acuerdo de que pudiera ser llamado a la Sede de Pedro el Cardenal Mariano Rampolla del Tindaro. Sin embargo, éste recibió el veto del emperador austrohúngaro, Francisco José I, transmitido por medio del arzobispo de Cracovia. En un momento de grandes tensiones en Europa, el emperador temía que Rampolla desarrollara una gestión favorable a Rusia.

Los electores manifestaron su indignación ante el veto, por considerarlo anacrónico. Sin embargo, era legal. Los vínculos políticos y religiosos se expresaban aún por ese medio, en lo que resultaba ser una franca intromisión de los poderes civiles en asuntos eclesiásticos. Elegido Papa, Pío X mismo pondría fin a la legislación que había permitido aquello, aboliendo al derecho al veto en la Constitución Apostólica Commissum nobis.

 
Mente limpia
22-agosto-2014
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Alberto Durero, Virgen de la Pera

El problema se enredó. No era grave. Por algún motivo, sin embargo, se le vio crecer, extenderse, contagiar a personas que antes no estaban involucradas, y terminó por volverse incontenible. Al final, sólo se pudieron constatar los daños.

No importa la cuestión de la que se trate, el fenómeno se repite. En ambientes familiares, laborales, sociales, lo que se mostraba en sus síntomas como una cuestión menor, termina por salirse de control y alcanzar lo imponderable. En ocasiones puede tratarse de algo fortuito. Pero un análisis de la situación frecuentemente demuestra que una variable humana fue determinante para la explosión final. Una exageración, una mala disposición, un prejuicio, un complejo, una asociación torcida, una interpretación equivocada, pueden hacer que el cauce de nuestras energías se desborde.

"Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones" (Qo 7,29). Complicarse la vida y complicársela a los demás parece ser el ejercicio favorito de algunas personas. La mayoría de ellas ni siquiera se da cuenta de su propensión. La repiten, y aunque se les señale, derivan aún ulteriores argucias para justificar las avalanchas. Proyectan un ánimo alarmado y pesimista, y construyen desde él calamidades.

 
Sonrió el poema de sus labios
15-agosto-2014 19:33
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Juan Correa, Asunción (detalle)

Una voz antigua -¡hace más de trescientos años!- así la celebraba:

"¡Vengan a ver subir la Ciudad
de Dios, que del Cielo vio descender Juan!"

El estribillo de sor Juana (Villancico II de 1690 para la solemnidad de la Asunción en la Catedral de México) retoma un tema del Apocalipsis (la Nueva Jerusalén que al final de su texto el vidente contempla descendiendo del cielo), ya desde antiguo vinculado con María, la Madre de Dios. Ciudad, Iglesia y María entrelazados en un tema común, con voz festiva.

 
Migración: hacia una cultura del encuentro
08-agosto-2014
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Lambert Jacobsz, Los hermanos de José en el camino de Egipto

La reflexión del Cardenal Parolin sobre la migración en nuestro país constató los hechos, con una mirada de pastor. "Cada día nos llegan nuevas noticias del ingente número de personas que en el mundo deben salir de su tierra entre situaciones lacerantes de sufrimiento y dolor. Las causas son siempre las mismas: la violación de los derechos humanos más elementales, la violencia, la falta de seguridad, las guerras, el desempleo y la miseria. ¡Cuánta violencia política, económica y social en nuestro mundo! Intentando llegar a una tierra de promisión en la que sea posible una vida digna, miles de personas deben pasar hambre, humillaciones, vejaciones en su dignidad, a veces hasta torturas y, algunos, morirán solos entre la indiferencia de muchos. Atónitos, contemplamos en pleno siglo XXI a las víctimas de la trata humana, a los que son obligados a trabajar en condiciones de semi-esclavitud, a los que son abusados sexualmente, a los que caen en las redes de bandas criminales que operan a nivel transnacional y que a veces cuentan con impunidad a causa de la corrupción y ciertas connivencias".

Tras esta constatación, se asomó a una consideración que valora la migración en la perspectiva del desarrollo y de la madurez cultural. "Las naciones, especialmente aquellas más avanzadas desde el punto de vista económico y social, deben su desarrollo en gran parte a los emigrantes. Ello es así porque el progreso está muy ligado al factor humano, a la cultura, a la inventiva, al trabajo, a las condiciones sociales y familiares". Y enseguida: "Aquellas sociedades en las que los emigrantes legales no son acogidos abiertamente, sino que son tratados con prejuicios, como sujetos peligrosos o dañinos, demuestran ser muy débiles y poco preparadas para los retos de los decenios venideros. Por el contrario, aquellos países que saben ver a los recién llegados como elementos generadores de riqueza ante todo humana y cultural y, por tanto, que saben acogerlos debidamente; aquellas sociedades que hacen los pertinentes esfuerzos por integrar a los emigrantes, dan un mensaje inequívoco a la entera comunidad internacional de solidez y garantía que, en sí, generan aún un mayor progreso".

No hay ninguna ingenuidad en este planteamiento, pues se reconoce que el fenómeno es enormemente complejo, y reclama tanto una responsabilidad de los individuos como de los estados. "Por un lado el emigrante tiene el deber de integrarse en el país que lo acoge, respetando sus leyes y la identidad nacional. Por otro lado el Estado tiene también el deber de defender las propias fronteras, sin olvidar en ningún caso el respeto de los derechos y el deber de la solidaridad". Por ello "es evidente que el fenómeno de la migración no puede ser resuelto únicamente con medidas legislativas o adoptando políticas públicas, por buenas que sean, y mucho menos únicamente con las fuerzas de seguridad y del orden. La solución del problema migratorio pasa por una conversión cultural y social en profundidad que permita pasar de la 'cultura de la cerrazón' a una 'cultura de la acogida y el encuentro'".



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Acerca del autor
 
Julián López Amozurrutia

Este espacio anhela ser una búsqueda compartida. Juan Pablo II decía que tenemos que dar el paso “del fenómeno al fundamento”. En el fundamento hay siempre buenas noticias: la de la vida humana, la de la dignidad de la persona, la de su trascendencia. Porque la realidad se nos presenta como un conjunto de VALORES por descubrir; porque la persona humana puede cultivarse en la VIRTUD; porque la mente se eleva hacia la VERDAD.

Soy ciudadano mexicano, discípulo de Jesucristo, sacerdote católico.

Página personal: www.amoz.com.mx Twitter

 
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