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Tregua
09-enero-2015 19:03
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Domenico Ghirlandaio, Adoración de los magos (detalle)

El armisticio es posible. Lo fue hace cien años, en la recordada "Tregua de Navidad" de la Gran Guerra. Enfureciendo a los altos mandos, que no pudieron sino ver en ello una retractación o un acto de debilidad. Y, sin embargo, es más humano que la guerra misma. Es verdad que la agresión como estilo de vida se extiende, invade los corazones limpios, contagia y se agrava. Incluso nos acostumbramos a ella. Pero no está dicho que así deba ser el hombre. Más aún, ahí está la prueba de nuestra insensatez. Escuchar el interior mueve a deplorar la violencia, como un fracaso. Y a desear con sinceridad la paz. Pero más allá del deseo, ¿cómo se construye?

¿Qué hubo entre los soldados de aquella tregua? Villancicos. Cantos que les evocaban el hogar seguro, la alegría familiar, la inocencia latente. Un impulso interior que les hacía captar la necedad de la guerra. Los contendientes no llegaban a identificar la justificación de aquel estado, que ponía en riesgo sus vidas y los convertía potencialmente en criminales. Hay algo más grande, intuían. Aún podemos ser felices.

Varias décadas después, cuando el mundo había sido testigo en aquellos mismos lugares de otra conflagración, Hannah Arendt habló de la "banalidad del mal", a propósito del proceso contra Adolf Eichmann. Las treguas de Navidad parecen aportar el contrapunto: la persistencia del bien. No sólo son posibles las más grandes atrocidades en personas que no parecen particularmente perversas. También es posible -y tal vez más frecuente- que el milagro de la vida afirmada como un valor se levante en los espacios donde todo parece perdido. Inesperados actos de generosidad en medio de la más cruel miseria. Sonrisas frescas en medio de duelos.

 
Esclavitud
02-enero-2015 17:37
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Diego Velázquez, Las vestiduras ensangrentadas de José traídas a Jacob


El Papa Francisco ha dedicado su mensaje para la Jornada de la Paz de este año al tema de la esclavitud. Aunque "desde tiempos inmemoriales, las diferentes sociedades humanas conocen el fenómeno del sometimiento del hombre por parte del hombre", es de reconocerse que "hoy, como resultado de un desarrollo positivo de la conciencia de la humanidad, la esclavitud, crimen de lesa humanidad, está oficialmente abolida en el mundo". Sin embargo, "todavía hay millones de personas -niños, hombres y mujeres de todas las edades- privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud" (n.3).

El Papa Francisco puntualiza los ejemplos, refiriéndose a "tantos trabajadores y trabajadores, incluso menores, oprimidos de manera formal o informal en todos los sectores"; a "muchos emigrantes que, en su dramático viaje, sufren el hambre, se ven privados de la libertad, despojados de sus bienes o de los que se abusa física y sexualmente"; también a "personas obligadas a ejercer la prostitución, entre las que hay muchos menores, y en los esclavos y eslavas sexuales; en las mujeres obligadas a casarse, en aquellas que son vendidas con vistas al matrimonio o en las entregadas en sucesión"; y, por último, a "los niños y adultos que son víctimas del tráfico y comercialización para la extracción de órganos, para ser reclutados como soldados, para la mendicidad, para actividades ilegales como la producción o venta de drogas, o para formas encubiertas de adopción internacional" (n. 3).

 
El Señor está con nosotros
26-diciembre-2014 18:09
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Denis van Alsloot, Paisaje invernal en la Foret des Soignes, con la huida a Egipto

Los últimos días del año adquieren tonalidades de gratitud y melancolía. ¡Cuántas bendiciones recibidas! ¡Cuántas oportunidades perdidas! La tentación de Heráclito decreta un flujo inapresable. Y, sin embargo, el repaso de los sucesos asombra con su contundencia. Ahí están los hechos, las experiencias; sobre todo, las personas. ¿Pasaron a mi lado sin recibir una sonrisa? ¿Les ofrecí una mano que los ayudara, un gesto de esperanza que los sostuviera? Entre torpezas y generosidades, se ha ido tejiendo la historia. Queda ahí, en la memoria del cosmos, en la misericordia de Dios.

El tema navideño sigue siendo el Dios-con-nosotros. Sobre el misterioso timbre de los oboes, el Salmo 46 lo reitera: "El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob".

Así de clara es la osadía de la fe. No estamos solos. Las tinieblas, en su conflagración contra la luz, no tienen nunca la última palabra. "Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar. Que hiervan y bramen sus olas, que sacudan a los montes con su furia": Dios está con nosotros.

 
Arrullando al Niño
19-diciembre-2014
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Caravaggio, Descanso durante la huida a Egipto

Navidad en familia. Todos tienen algo que hacer. Alguien cocina. Alguien más decora. Otro arregla las luces. Otro más, ya cansado, se detiene a conversar sobre el paso del tiempo. Alguno alude a los ausentes. Un niño pregunta y, en tanto, colabora. Una picardía inesperada suelta las risas. No falta quien se ha disgustado.

Un elenco de misterios se enumera. ¿Cómo preparaba la abuela el turrón? ¿En qué momento se nos coló Santa Claus? ¿Los regalos a los pequeños se distribuyen el 25 de diciembre o el 6 de enero? ¡A mí me enseñaron en el kínder que los Reyes (¿sí son tres?) también traían regalos, y mis sorprendidos padres se fueron a buscar hasta los rincones imposibles el último capricho de su primogénito, aunque ya el Niño Dios lo había obsequiado! Aún se lo agradezco, e inevitablemente sonrío.

El ensanchamiento de la familia por los matrimonios hizo que se compartieran costumbres. Los villancicos se nutren de nuevos versos. "Yo me lo sabía de otra manera". Ciertas frases resultan ininteligibles, y se completan con un "la la la" divertido. Se escucha un viejo disco que la magia tecnológica traspasó a formato digital, con todo y ruidos. "¡Órale!"

 
Signo de consuelo
12-diciembre-2014
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Lo que más se busca en el Tepeyac es el consuelo. Lo he constatado muchas veces. La compasión manifiesta en la mirada de la Virgen cautiva a los corazones necesitados de redención.

En realidad, ello mismo corresponde al sentido originario de la advocación. En el Nican Mopohua, al narrarse la primera aparición y pedir que le levanten su "casita divina", Santa María expresamente dice: "donde mostraré, haré patente, entregaré a las gentes todo mi amor; mi mirada compasiva, mi ayuda y mi protección. Porque, en verdad, yo soy vuestra madrecita compasiva, tuya y de todos los hombres que vivís juntos en esta tierra y también de todas las demás gentes, las que me amen, las que me llamen, me busquen, confíen en mí".

Estas palabras se confirman de modo plástico en la imagen, especialmente en sus ojos. Y corresponden con la feliz elección del texto litúrgico para la primera lectura de la misa, del Sirácide, en el que se deja hablar a la sabiduría como la "madre del amor, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza" (Sir 24,18).

 
Rutas
05-diciembre-2014
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André Beauneveu, Profeta Isaías, Salterio del Duc de Berry


Llegó el Adviento. Un nuevo adviento. El adviento de siempre. Con su voz de promesa y su sabor de cielo. Con él, Isaías marca la ruta. "Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas" (Is 2,3). El místico ascenso sorprende, cuando el tema del tiempo litúrgico es que Alguien viene. Desciende. En el horizonte, el anuncio sorprende, sonándonos incluso a disparate. "De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra" (Is 2,4).

Nuestras rutas se han llenado de bandoleros. El nerviosismo vuelve torpes y violentos hasta a los más mansos. Hace unos días, un choque accidental de dos buenas personas estuvo a punto de convertirse en conflagración callejera. Se esparcían insultos inútiles, que acrecentaban la tristeza. El enojo se contagiaba. Mientras tanto, unos vivales aprovechaban la ocasión para obtener ventaja. Tras el incidente, un sopor desesperanzado se apoderó de algunos de los testigos pasajeros. ¿No se suponía que no les debía afectar? ¿No aseguraban haber acatado la orden individualista de nuestra cultura, que les imponía mantenerse al margen de lo que no les incumbía? Pero era imposible. Las espadas los habían alcanzado.

 
Los dos decretos del 64
28-noviembre-2014 19:11
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Lorenzo Veneciano, Llamado de Pedro y Andrés

El decreto Orientalium Ecclesiarum del Concilio Vaticano II se ocupa de las Iglesias Orientales Católicas. Manteniendo su unión con el Sumo Pontífice, ellas constituyen un tesoro singular de ritos y tradiciones propias.

Así lo reconoce en su introducción: "La Iglesia católica tiene en gran aprecio las instituciones, los ritos litúrgicos, las tradiciones eclesiásticas y la disciplina de la vida cristiana de las Iglesias orientales. Pues en todas ellas, preclaras por su venerable antigüedad, brilla aquella tradición de los padres, que arranca desde los Apóstoles, la cual constituye una parte de lo divinamente revelado y del patrimonio indiviso de la Iglesia universal" (n. 1).

El documento, más bien breve, se enfoca en un problema que en la práctica no ha logrado detenerse: una cierta tendencia a la latinización, es decir, a abandonar los propios usos para adoptar los de las comunidades latinas occidentales. Habiendo enfrentado en muchos momentos persecuciones y dificultades culturales, el aparejamiento con la tradición latina parecería ofrecerles más fortaleza. Lo cierto es que el Concilio tuvo el tino de reconocer que aquel mecanismo tendía, más bien, a empobrecer a todos.

 
Lumen Gentium: 50 años
21-noviembre-2014
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Greco, Pentecostés

El día de hoy se cumplen 50 años del cierre de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, fecha en que fueron promulgados tres documentos: la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y los Decretos sobre las Iglesias Orientales Orientalium Ecclesiarum y sobre el Ecumenismo Unitatis Redintegratio. También en aquella ocasión el Papa Paulo VI declaró solemnemente a María como Madre de la Iglesia.

La Lumen Gentium es el eje de los documentos conciliares. De manera peculiar, se había planteado como objetivo que la Iglesia dijera una palabra sobre sí misma, expresando la conciencia que tiene de su naturaleza y misión. Esta finalidad la realizó precisamente este documento, el más extenso que haya emanado del Magisterio eclesial para tocar este tema. También, como el mismo Papa lo reconoció en su discurso conclusivo, confesándose profundamente conmovido, por primera vez "un Concilio Ecuménico concentra en una única y tan amplia síntesis la doctrina católica sobre el lugar que se debe atribuir a la Santísima Viren María en el misterio de Cristo y de la Iglesia".

De alguna manera, podemos considerar su antecesor inmediato la Encíclica Mystici Corporis de Pío XII, de la cual en algunos aspectos es continuación, pero a la cual trasciende notablemente en perspectivas. También debe mirársele como un complemento a la Constitución Pastor Aeternus del Concilio Vaticano I, que por razones históricas había limitado su enseñanza a la figura del Papa, aunque originalmente se había pretendido reflexionar también sobre el episcopado. En Lumen Gentium convergen las mejores tradiciones de la teología de la Iglesia con las inquietudes que se habían ido tejiendo durante la primera mitad del siglo XX. Entre los múltiples aspectos de su riqueza, podemos destacar lo siguiente:

 
El don más excelente
14-noviembre-2014 20:52
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Vittore Carpaccio, Presentación de Jesús en el Templo

"Sean fecundos y multiplíquense" (Gn 1,28). En toda la Sagrada Escritura es el primer "mandamiento" que encontramos. Apenas se ha mencionado la creación del ser humano a imagen y semejanza de Dios precisamente en su condición complementaria de varón y mujer (cf. Gn 1,27), se sigue la bendición divina y la encomienda fundamental de transmitir la vida.

El Catecismo (nn. 1652-1654) recoge los pasajes fundamentales de este bien preciosísimo del matrimonio, sobre el que se edifica la familia: "Por su propia naturaleza, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronadas como su culminación" (Gaudium et spes, n. 48). Y enseguida: "Los hijos son el don más excelente del matrimonio y contribuyen mucho al bien de sus mismos padres... El cultivo verdadero del amor conyugal y todo el sistema de vida familiar que de él procede, sin dejar posponer los otros fines del matrimonio, tienden a que los esposos estén dispuestos con fortaleza de ánimo a cooperar con el amor del Creador y Salvador, que por medio de ellos aumenta y enriquece su propia familia cada día más" (Gaudium et spes, n. 50).

A continuación proyecta el bien de la fecundidad más allá del ámbito biológico. "La fecundidad del amor conyugal se extiende a los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres transmiten a sus hijos por medio de la educación. Los padres son los primeros y primeros educadores de sus hijos (cf. Gravissimum educationis, n. 3). En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida (cf. Juan Pablo II, Familiaris consortio, n. 28)".

 
El amor familiar
07-noviembre-2014 20:42
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Battista Dossi, Sagrada Familia con Juan Bautista

"No es bueno que el hombre esté solo" (Gn 2,18). Esta expresión recoge una certeza antropológica fundamental, contenida en la fe cristiana: hemos sido creados para el amor. Jean Danielou, en referencia a esa cita, lo expresaba así: "Pertenece a la esencia humana el entrar en comunión, es decir, que el hombre no está hecho para la soledad, sino para compartir con otros lo que tiene. El amor humano aparece como la expresión eminente de esa realidad, pero sólo una expresión eminente. El conjunto de las relaciones humanas constituye el conjunto de expresiones de esta naturaleza fundamentalmente comunitaria del hombre" (Escándalo de la verdad, Madrid 19652, 207).

Entre los "fines" del matrimonio siempre se ha mencionado el amor conyugal, indicando también con ello la ayuda mutua que los esposos se dan, su unidad. El Concilio Vaticano II dedicó un número completo a él, en su Constitución Pastoral. Ahí se lee: "Este amor, por ser eminentemente humano, ya que va de persona a persona con el afecto de la voluntad, abarca el bien de toda la persona, y, por tanto, es capaz de enriquecer con una dignidad especial las expresiones del cuerpo y del espíritu y de ennoblecerlas como elementos y señales específicas de la amistad conyugal" (Gaudium et spes, n.49).

El amor matrimonial se expande en el amor familiar. "La familia, fundada y vivificada por el amor, es una comunidad de personas: del hombre y de la mujer esposos, de los padres y de los hijos, de los parientes. Su primer cometido es el de vivir fielmente la realidad de la comunión con el empeño constante de desarrollar una auténtica comunidad de personas. El principio interior, la fuerza permanente y la meta última de tal cometido es el amor: así como sin el amor la familia no es comunidad de personas, así también sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas... El amor entre el hombre y la mujer en el matrimonio y, de forma derivada y más amplia, el amor entre los miembros de la misma familia -entre padres e hijos, entre hermanos y hermanas, entre parientes y familiares- está animado e impulsado por un dinamismo interior e incesante que conduce la familia a una comunión cada vez más profunda e intensa, fundamento y alma de la comunidad conyugal y familiar" (Juan Pablo II, Familiaris consortio, n. 18).



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Acerca del autor
 
Julián López Amozurrutia

Este espacio anhela ser una búsqueda compartida. Juan Pablo II decía que tenemos que dar el paso “del fenómeno al fundamento”. En el fundamento hay siempre buenas noticias: la de la vida humana, la de la dignidad de la persona, la de su trascendencia. Porque la realidad se nos presenta como un conjunto de VALORES por descubrir; porque la persona humana puede cultivarse en la VIRTUD; porque la mente se eleva hacia la VERDAD.

Soy ciudadano mexicano, discípulo de Jesucristo, sacerdote católico.

Página personal: www.amoz.com.mx Twitter

 
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