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La sonrisa de la madre
11-mayo-2012
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Károly Brocky, Madre e hijo

Al tocayo que ha llegado, a sus padres y a su hermano.

Es la experiencia más originaria. Mucho antes de que pueda elevarse a la conciencia, de que utilicemos el lenguaje para formularla, el primer contacto con el “tú” humano es ya un índice que nos puede conducir al “Tú” divino. Y es el "tú" materno, entrega irrestricta de amor y afirmación positiva de la propia existencia.

Así lo formuló uno de los más insignes teólogos del siglo XX: "El niño pequeño adquiere conciencia de sí al ser llamado por el amor de la madre. Esta ascensión del espíritu hasta la clara posesión de sí mismo es un acto de única y simple plenitud… El significado de la sonrisa y de la total entrega de la madre es la respuesta suscitada por ella misma del amor al amor en la llamada al yo a través del tú" (H.U. von Balthasar, Mysterium salutis II, p. 29). Esa elipse de amor que circunda a la madre y al niño corresponde al ámbito más sagrado de la experiencia humana, pues lleva implícita la apertura a Dios.

 
José obrero
04-mayo-2012
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Maestro de Flemalle, San José trabajando

En la piedad popular, el mes de mayo tiene un fuerte tinte mariano. El tradicional ofrecimiento de flores, hoy casi desaparecido, solía acompañar el rezo del santo rosario adornado por el cántico: "Venid y vamos todos con flores a porfía, con flores a María, que madre nuestra es". Entre cada misterio del rosario, los niños, por lo general vestidos de blanco, desfilaban por los pasillos centrales de los templos llevando flores en las manos, que cariñosamente se depositaban ante una imagen venerada de la Santísima Virgen.

Pero también san José tiene un lugar singular al inicio del mes. Y lo hace con un significado peculiar. Lo que en el ámbito civil se identifica como “día del trabajo”, litúrgicamente se celebra como la memoria de San José obrero. Y a la religiosidad laboral, especialmente en el ámbito de la construcción, la devoción a la Santa Cruz impidió que en México la reforma litúrgica suprimiera el 3 de mayo como su fiesta.

Ahora que nos encaminamos al Encuentro Mundial de las Familias, que cerrará precisamente el mes en curso, el tema se vuelve doblemente elocuente, pues se reflexionará entonces sobre la familia, el trabajo y la fiesta. En este contexto vale la pena recordar la rica exhortación sobre San José Redemptoris custos, del beato Juan Pablo II, que dedicó un apartado a este tema.

 
Familia educadora
27-abril-2012
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Jean-Baptiste Jouvenet, La Educación de la Virgen
Concluida la 93ª Asamblea Ordinaria del Episcopado Mexicano, que a nivel mediático cundió más por la presencia de los candidatos a la Presidencia de la República que por el tema tratado, los obispos mexicanos presentaron un hermoso mensaje a las familias mexicanas, que dispone bien los ánimos para el importante evento que tendrá lugar en Milán, del 30 de mayo al 3 de junio: el VII Encuentro Mundial de las Familias. El tema central de la asamblea era, en efecto, el de la misión de la familia.

En el ámbito familiar, los retos que actualmente enfrenta la sociedad y la Iglesia son muchos y de muy diversa índole. Durante la Asamblea, lo describió bien el Nuncio apostólico en México, Mons. Christoph Pierre: "La familia se encuentra estremecida por viejas y nuevas esclavitudes. El pecado personal, la violencia intrafamiliar, el divorcio, los llamados 'nuevos modelos de familia', la falta de recursos materiales mínimos para poder vivir con dignidad, son como la matriz desde la cual se gesta todo aquello que hoy lastima al pueblo mexicano: la falta de participación cívico-política, el crimen organizado, la inequidad en la distribución de la riqueza y la corrupción de muchas autoridades".

También lo describieron los obispos en su mensaje, detectando "el creciente número de uniones libres, padres solos, divorcios, abandono de los hijos, violencia intrafamiliar y social, una sexualidad vivida al margen del amor y la fecundidad, pobreza, trato injusto a la mujer que trabaja, trata de personas, el fenómeno de la migración, el alcoholismo o las drogas. Todo esto propicia la desintegración familiar, con un alto costo humano y social".

 
La nueva alegría
20-abril-2012
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Lucas Cranach el Joven, Cristo bendice a los niños (detalle)
"Dios quiere que seamos siempre felices", le dijo el Papa a los niños en Guanajuato. Inmediatamente antes, a propósito de su presencia festiva y el regocijo expresado en cantos, había afirmado: "Hoy estamos llenos de júbilo, y eso es importante".

Introducidos ya en el tiempo de la Pascua, somos convocados a una nueva alegría. No se trata, por supuesto, de una alegría ingenua, que se desentiende irresponsablemente de los graves deberes cotidianos y de la severidad de las situaciones que como sociedad enfrentamos. Pero sí de la alegría que vence la tristeza con la esperanza. "Como peregrino de la esperanza", a su llegada al aeropuerto de Silao el Papa nos invitó con san Pablo: "No se entristezcan como los que no tienen esperanza" (1Ts 4,13).

A su paso por nuestra tierra, el Papa insistió en ese tema. Mientras era precisamente júbilo lo que se percibía en torno a él, y aunque no dejó de hacer referencia a las condiciones difíciles que se enfrentan, convocó a una alegría más profunda, una nueva alegría, que brota del encuentro con Jesucristo. Resistiendo a la tentación de "una fe superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente", en su homilía del domingo reconoció que "también aquí se ha de superar el cansancio de la fe y recuperar la alegría de ser cristianos, de estar sostenidos por la felicidad interior de conocer a Cristo y de pertenecer a su Iglesia. De esta alegría nacen también las energías para servir a Cristo en las situaciones agobiantes de sufrimiento humano, para ponerse a su disposición, sin replegarse en el propio bienestar".

 
Ecos de la visita papal
13-abril-2012 10:52
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El pasado miércoles santo, el Papa Benedicto XVI aprovechó su tradicional audiencia para dar cuenta de su visita a México y a Cuba. Es costumbre que tras el regreso de una gira papal, el Pontífice dedique la siguiente audiencia pública a referirse a ella, como una reflexión compartida con toda la Iglesia. El sentido de comunión hace que todos los fieles estén, de alguna manera, involucrados en cuanto sucede en las diversas iglesias particulares, y especialmente cuando el Sucesor de Pedro pasa por ellas.
Benedicto XVI describió en primer lugar el júbilo popular que acompañó toda su estancia en nuestro país, y que tanto lo conmovió. Confió: "Fueron días inolvidables de alegría y de esperanza, que quedarán impresos en mi corazón".

Hablando de los niños, futuro de la nación y de la Iglesia, dijo que "su inagotable alegría, expresada con fragorosos cantos y música, como también sus miradas y sus gestos, expresaban el fuerte deseo de todos los jóvenes de México, de América Latina y del Caribe, de poder vivir en paz, en serenidad y armonía, en una sociedad más justa y reconciliada".

De León recordó lo siguiente: "Una gran multitud festiva me reservó una extraordinaria y viva acogida, como signo del abrazo caluroso de un pueblo entero. Desde la ceremonia de bienvenida pude captar la fe y el calor de los sacerdotes, de las personas consagradas y de los fieles laicos".

 
Miradas de Viernes Santo
06-abril-2012 19:39
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Crucifijo en madera, siglo XII, Abadía San Salvador, Siena


Voces del breviario


Ojos abiertos, aunque el costado ya estaba traspasado. Figura frecuente en el Medievo, que representaba, por lo tanto, a Cristo en majestad, pero una majestad desde la Cruz. Instante de eternidad que trascendía la escena, integrándola a la perspectiva divina. Un himno litúrgico lo evoca en estos días:

 
La clave del cambio
30-marzo-2012
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Agustín Parra, Cristo
La llegada de la Semana Santa nos da una oportunidad para releer las enseñanzas que dejó el Santo Padre Benedicto XVI en su reciente visita a México, aprovechando este tiempo de gracia y de conversión.

Me refiero ahora a un tema transversal de la visita. En varios momentos, el Papa hizo referencia a situaciones difíciles que vivimos en el país. Una descripción lúcida de ella la dibujó el obispo anfitrión, José Guadalupe Martín Rábago, al inicio de la Celebración Eucarística del domingo. Benedicto XVI ya se había referido a ella desde la entrevista concedida a los periodistas durante el vuelo hacia México: "Nosotros conocemos bien todas las bellezas de México, pero también este gran problema del narcotráfico y de la violencia. Supone ciertamente una gran responsabilidad para la Iglesia católica en un país con un 80 por ciento de católicos". Y poco antes: "Comparto las alegrías y las esperanzas, pero comparto también el luto y las dificultades de este gran país".

Las sombras que se ciernen sobre México reclaman, sin duda, una transformación. Y es justamente aquí donde conviene rescatar la reflexión de Benedicto XVI. El cambio pasa por un compromiso concreto en las conductas. Pero antes requiere de una modificación del corazón. "Este país, este Continente, está llamado a vivir la esperanza en Dios como una convicción profunda, convirtiéndola en una actitud del corazón y en un compromiso concreto de caminas juntos hacia un mundo mejor", dijo durante su recepción en el aeropuerto. Y de manera más sencilla, pero acaso más tajante, durante su encuentro con los niños en la ciudad de Guanajuato: "Si dejamos que el amor de Cristo cambie nuestro corazón, entonces nosotros podremos cambiar el mundo. Ese es el secreto de la auténtica felicidad".

 
¡Bienvenido!
23-marzo-2012
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Santo Padre:

Con enorme alegría nos enteramos de su visita a nuestro país. Ahora que ha llegado el momento de recibirlo, deseamos garantizarle nuestra filial devoción. Reconocemos en Usted al Vicario de Cristo, Sucesor de Pedro y cabeza visible del Cuerpo Místico de Cristo. Su presencia entre nosotros es, ante todo, un acontecimiento de fe, que deseamos vivir con alegría y esperanza.

México tiene entre sus raíces una honda identidad católica, fraguada por testimonios de santidad y por persecuciones. A los católicos mexicanos nos caracteriza un fuerte amor por la Eucaristía, por el sacerdocio, por el Romano Pontífice y, por supuesto, por Santa María de Guadalupe. La cercanía afectiva que percibimos de parte del beato Juan Pablo II levantó un enorme entusiasmo por el Sucesor de Pedro. Ahora le toca a Usted recibir ese mismo cariño.

 
La caridad de la corrección
16-marzo-2012 20:05
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B. Schedoni, La caridad

"¿Qué gracia les otorga esa mirada,
ese fluir sin deseo de conquista,
obedientes al flujo de su pura proximidad?" (Javier Sicilia, El tercero). "Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras" (Hb 10,24). La mirada recíproca tiene como sentido el amor, el amor que tiende al bien. En su Mensaje de Cuaresma, si el Papa Benedicto XVI nos invita a fijarnos los unos en los otros es como estímulo a la caridad, para que "entablemos relaciones caracterizadas por el cuidado recíproco, por la atención al bien del otro y a todo su bien".

Ya el tema del bien es un desafío en la cultura contemporánea, que "parece haber perdido el sentido del bien y del mal". Por ello "es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe y vence, porque Dios es 'bueno y hace el bien'", como reza el salmo (119,68). "El bien es lo que suscita, protege y promueve la vida, la fraternidad y la comunión. La responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro, deseando que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades".

El bien que procuramos al otro no puede referirse a una sola esfera de su existencia. Debe ser el bien integral, que abarca todos los aspectos de la vida, tanto el físico como el moral y el espiritual. El más evidente puede ser el bien físico. Ya para él se requiere vencer el corazón endurecido por "la 'anestesia espiritual' que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás".

 
Reciprocidad
09-marzo-2012
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J. Pontormo, Visitación (detalle)

"El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve" (Antonio Machado).

"Fijémonos los unos en los otros", reza la Carta a los Hebreos (10,24) en la motivación asumida por el Papa Benedicto XVI en su Mensaje para la Cuaresma 2012. La razón del "fijarse" propuesto es la reciprocidad. No sentirnos ajenos al prójimo. Más aún, descubrir que nuestra humanidad se pone en juego justamente en relación con él.

"Con frecuencia prevalece la actitud contraria: la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del respeto por la 'esfera privada'. También hoy resuena con fuerza la voz del Señor que nos llama a cada uno de nosotros a hacernos cargo del otro. Hoy Dios nos sigue pidiendo que seamos ‘guardianes’ de nuestros hermanos (cf. Gn 4,9), que entablemos relaciones caracterizadas por el cuidado recíproco, por la atención al bien del otro y a todo su bien. El gran mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura e hijo de Dios: el hecho de ser hermanos en humanidad y, en muchos casos, también en la fe, debe llevarnos a ver en el otro a un verdadero alter ego, a quien el Señor ama infinitamente. Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón" (Mensaje para la Cuaresma, n. 1).



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Acerca del autor
 
Julián López Amozurrutia

Este espacio anhela ser una búsqueda compartida. Juan Pablo II decía que tenemos que dar el paso “del fenómeno al fundamento”. En el fundamento hay siempre buenas noticias: la de la vida humana, la de la dignidad de la persona, la de su trascendencia. Porque la realidad se nos presenta como un conjunto de VALORES por descubrir; porque la persona humana puede cultivarse en la VIRTUD; porque la mente se eleva hacia la VERDAD.

Soy ciudadano mexicano, discípulo de Jesucristo, sacerdote católico. Hoy tengo la bella misión de acompañar como rector a los jóvenes que se preparan en el Seminario Conciliar de México.

Página personal: www.amoz.com.mx Twitter

 
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