Por las interrogantes planteadas en el título de este blog podemos imaginar la provocación de hoy
Y es que como en pocas ocasiones el “caso Cabañas”, nos muestra la volatilidad de los acontecimientos. Sobre todo, cuando tienen la carga mediática de uno de los poderes fácticos por excelencia, como la televisión.
El caso del futbolista del Club América, Salvador Cabañas –que como todos recuerdan fue baleado en el exclusivo “Bar Bar”--, se ha convertido en un prototipo de sstudio sobre el boom, por un lado, y la desaparición mediática del mismo acontecimiento.
La provocación de hoy tiene que ver con una interpretación que se ha convertido en ley, respecto a la responsabilidad que tienen los distintos niveles de gobierno en la matanza de jóvenes del pasado domingo en Ciudad Juárez
Es frecuente, escuchar o leer que se acredita la responsabilidad o buena parte de ella al gobierno de Calderón y a su estrategia de combate al narcotráfico y el crimen organizado.
Sin duda buena parte de la responsabilidad es del presidente. Pero nadie sensato y en sus sano juicio puede negar que quiza el mismo nivel de responsabilidad lo tengan otras instituciones del Estado mexicano.
Con la llegada de 2010, también cayó la bandera de salida para la carrera presidencial de 2012. Y ante un cultivo ideal, la enfermedad del presidencialismo se convirtió en epidemia.
Hoy, si usted levanta una piedra, aparece un candidato presidencial, y muchos al escuchar estrofas del Himno Nacional, creen percibir una que dice “Un-candidato-presidencial-en cada hijo te dio”.
¿Por qué hoy todos los políticos, gobernantes y reciclados candidatos dicen aspirar a “La Silla”?. En realidad la razón no es un misterio. La voz popular dice que si fueron presidentes Zedillo, Fox y Calderón --y estuvieron cerca otros como AMLO y Madrazo--, resulta que en México cualquiera, o casi cualquiera, puede ser presidente.
A estas alturas todos tenemos una idea de lo que pudo haber provocado el ataque con arma de fuego al futbolista Salvador Cabañas.
Esa, la de que cada uno de nosotros de a conocer su hipótesis del caso, es la provocación de hoy.
Como seguramente te has enterado, buena parte de los indicios apuntan a que Cabañas o sus acompañantes en la parranda dominguera, habrían participado en un lío de faldas.
La provocación de hoy tiene que ver con el debate que ocupa a buena parte de la clase política.
Es decir, si estás a favor o en contra de que PAN y PRD, pacten una alianza con miras a echar al PRI del poder en estados como Oaxaca, Hidalgo, Puebla y Durango.
La discusión tiene tantos promotores como impugnadores.
La provocación de hoy va dirigida a una alianza que, según algunos, se ha convertido en algo asi como “infernal”, ya que se trata de la suma de dos poderes fundamentales en todo estado; el poder político y el poder mediático.
Dicha alianza está a la vista de todos. Es la que han establecido con motivos económicos y político-electorales, el presidenciable más aventajado Enrique Peña Nieto, y el grupo de telecomunicaciones más poderoso de México y de habla hispana Televisa.
La provocación de hoy surge de una tendencia de opinión que se abre paso entre sectores cada vez más amplios de la sociedad mexicana.
Se trata de una idea interesada que toma cuerpo a partir del libro que a cuatro manos presentaron Jorge Castañeda, y el ex vocero presidencial del gobierno de Vicente Fox, Rubén Aguilar en el que su tesis propone que el presidente Calderón exageró al lanzar una guerra contra el narcotráfico.
Los malquerientes de Calderón retomaron esa tesis y han insistido en que la lucha contra el narcotráfico “es un fracaso”.
Con la provocación de las alzas en bienes y servicios, decretadas al inicio de 2010, damos inicio a las colaboraciones de este año.
Está claro que todos conocemos la cascada de incrementos que a nivel federal y estatal nos han recetado el gobierno federal y los gobiernos locales, entre ellos, el del distrito federal...
Lo interesante, en todo caso, es determinar la responsabilidad que tienen las autoridades respectivas –gobiernos o congresos--, en las alzas.
No te creo si me dices que no conoces la experiencia. Ocurre en la casa, la escuela, la oficina, el taller... Sí, es esa gozosa compulsión de creer que eres dueño de “la verdad absoluta”.
¿Y qué tal si el otro, con el que platicas, discutes... tiene la razón?
Bueno, ya no digas que tiene la razón. Déjalo en que puede tener una opinión que vale la pena pensarla… acaso discutirla.
Ese, el ejercicio y el valor de LA OTRA OPINIÓN, es el motor de éste espacio. Un ejercicio de tolerancia, pero también de irreverencia; de ideas sin fanatismo, pero con humor. De libre expresión, pero sin el lastre del insulto y la descalificación. La provocación de arranque, todos los martes y jueves, será LA OTRA OPINIÓN, una chispa para expresar esa idea que no se atreve a salir porque decirla “es políticamente incorrecto”. Atrévete.