El anterior, el de votar o no votar, es el dilema de miles o acaso millones de ciudadanos mexicanos que el domingo venidero despertarán convertidos en electores.
Para muchos ciudadanos, el ejercicio cívico del voto es lo más parecido a un acto de fe.
Es decir, depositan su confianza --a veces ciega--, en un partido y/o líder político, en la mayoría de las ocasiones de una vez y para siempre.
Así, el partido o el líder elegidos pueden cometer toda clase de tropelías y hasta raterías, pero sus seguidores no cambiarán su preferencia, salvo --¡claro!--, casos extremos.
Como sabes, la guerra en Sonora está a todo lo que da.
Es decir, al reclamo de miles por justicia, los gobiernos de Calderón y Bours se han enfrascado en un choque que se puede convertir en la novedad por sobre el proceso electoral.
Todo comenzó, como se sabe, por la tragedia que enlutó ya a 47 familias que perdieron igual número de niños.
Más que una provocación, la de hoy parece una quiniela.
¿Se va o no del PRD el señor López Obrador?
Parece una ociosidad, porque muchos de los fanáticos amloistas dicen que el tabasqueño es más que el PRD, en tanto otros señalan que si AMLO es echado del partido --como es el caso de Armando Quintero--, se van todos.
Es seguro que por lo menos en una ocasión te ha llamado la atención el debate en torno a las muchas modalidades del voto que han propuesto los llamados “abstencionistas”.
La provocación de hoy va en ese sentido.
¿Seguramente tienes una postura al respecto? Por eso, la pregunta se convierte en elemental.
Ya no es ninguna novedad -y hasta las noticias de ese carácter han perdido peso-, que militares en activo sostienen vínculos con las mafias del crimen organizado y el narcotráfico.
Por eso no tuvo gran revuelo la noticia de que la Secretaría de la Defensa puso a disposición del Ministerio Público Federal a diez militares de alto rango involucrados con el cártel del “Chapo”.
La pregunta parece obligada, porque son muchas las evidencias de que en los tres órdenes de gobierno pretenden tomarnos el pelo, engañarnos y simple y llanamente, se lavan las manos.
Nos referimos, como ya sabes, a la tragedia de la Guardería en Hermosillo, la capital de Sonora, en donde perdieron la vida hasta el momento 44 niños.
Está claro --como lo dijimos desde el mismo domingo en el Itinerario Político--, que la responsabilidad alcanza al IMSS y a los gobiernos municipal de Hermosillo y estatal de Sonora.
A semanas de las elecciones federales de julio próximo, se confirma la tendencia esquizofrénica de la arrogante partidocracia.
Y es que queda claro que los partidos políticos son ciegos y sordos --por decir lo menos--, ante una realidad como la que se vive; de hartazgo social por los partidos, los políticos y los malos gobiernos.
Al tiempo que se produce un debate que pondera la intención de un sector social por anular su voto --en rechazo a una clase política irresponsable, arrogante e insaciable y a políticos desprestigiados y a malos gobiernos--, los partidos responden con chiquillerías propias de irresponsables.
No te creo si me dices que no conoces la experiencia. Ocurre en la casa, la escuela, la oficina, el taller... Sí, es esa gozosa compulsión de creer que eres dueño de “la verdad absoluta”.
¿Y qué tal si el otro, con el que platicas, discutes... tiene la razón?
Bueno, ya no digas que tiene la razón. Déjalo en que puede tener una opinión que vale la pena pensarla… acaso discutirla.
Ese, el ejercicio y el valor de LA OTRA OPINIÓN, es el motor de éste espacio. Un ejercicio de tolerancia, pero también de irreverencia; de ideas sin fanatismo, pero con humor. De libre expresión, pero sin el lastre del insulto y la descalificación. La provocación de arranque, todos los martes y jueves, será LA OTRA OPINIÓN, una chispa para expresar esa idea que no se atreve a salir porque decirla “es políticamente incorrecto”. Atrévete.