No es promoción para la estación radiofónica, sino la letra que ahora se pone de moda. Los economistas acostumbran referirse a los posibles comportamientos de una contracción con letras que asemejan la gráfica del crecimiento de la economía. Así, cuando una recesión es muy rápida, con una caída y una recuperación casi verticales, la gráfica parece una V, y así le llaman a la recesión. Si entre la caída y la recuperación la economía tarda un rato, entonces la gráfica parece una U. Y si hay una caída y la recuperación no llega, entonces parece una L.
Bueno, existe un caso en el que a una recesión le sigue una breve recuperación, y luego una nueva caída, de forma que la gráfica parece una W, y eso es lo que muchos economistas están pronosticando para la recesión actual. Para ver qué tanto puede ser cierto esto, vamos a usar el método que hace un año nos permitió estimar con bastante cercanía lo que ocurrió durante 2009. Se trata del método que ha sugerido el profesor Edward Leamer, de UCLA, que consiste en utilizar el mercado inmobiliario como una aproximación bastante cercana de lo que hará la industria.
En la figura 1 aparece el comportamiento de la construcción de nuevas casas y de la industria, ambas de Estados Unidos, desde 1959. La línea roja es la construcción de nuevas casas, con sus valores en el eje izquierdo, y la línea azul es la producción industrial, con sus valores en el eje derecho. Y así es en todas las gráficas que veremos hoy. Para ejemplificar una recesión en forma de W he marcado con una línea punteada verde lo que ocurrió a inicios de 1980, que es la única recesión con esta forma en todo el período que estamos viendo. Un ejemplo de U, aunque no muy exacto, ocurre a inicios de los noventa, y también lo marqué con línea verde punteada.
El presidente Calderón sostuvo la semana pasada que la recesión ha terminado. Técnicamente, tiene razón, puesto que la recesión tocó fondo en el verano, y hace más de tres meses que vamos en recuperación. Oficialmente, en Estados Unidos, la National Bureau of Economic Research, que es la organización que pone fechas al inicio y fin de las recesiones, todavía no dice nada. En México no tenemos una organización equivalente, así que normalmente ha sido Hacienda quien ha fechado las crisis, con base en información de INEGI y Banco de México. La opinión del presidente, entonces, podría considerarse una declaración oficial al respecto.
Desde hace algunos días circula una información que proviene de la miscelánea fiscal, y que ha causado muchas confusiones. En ese documento se dice que hay 422 grupos empresariales que hacen uso de la consolidación fiscal, con ingresos de prácticamente 5 billones de pesos que pagaron “sólo” 85 mil millones de pesos, el 1.7%. Esta información ha sido utilizada por todo tipo de personas, incluyendo al presidente de la República, que en su enojo de la semana pasada mencionó el porcentaje referido al exigir a las grandes empresas que paguen impuestos.
Como ocurre con mucha información de este tipo, suena tan espectacular que todo mundo la usa, aunque no la entienda. Incluso el presidente, lo que no es buena cosa. Los impuestos no se calculan sobre los ingresos, sino sobre las utilidades, de forma que ese 1.7% no tiene nada que ver con la forma en que deben pagar las empresas su impuesto sobre la renta. Es decir, es una comparación inadecuada. Incluso si usted quiere calcular el IETU y no el ISR, la base sobre la que se debe calcular no es el ingreso por ventas, de forma que no se puede deducir que las empresas pagan sólo el 10% de lo que deberían pagar.
De hecho, no se entiende en la mencionada miscelánea la explicación del 1.7% y el diferimiento del pago, cuando al mismo tiempo en el documento de gastos fiscales se estima el costo de la consolidación en 25 mil millones de pesos, que sería como 0.5% adicional. Lo que parece que le urge a Hacienda es evitar que este pedacito de impuestos se posponga hasta la eternidad, pero de ahí se ha construido un discurso que sostiene que las grandes empresas pagan pocos impuestos.
En un afán de no tomar decisiones que puedan hacerles perder votos, los priístas han preferido mover el precio del petróleo para hacer cuadrar el presupuesto. Según la fórmula que los mismos legisladores habían creado, el precio del crudo mexicano para 2010 debería ser de 54 dólares por barril. Pero como eso obligaba a aceptar más impuestos para que se pudiera mantener un nivel de gasto razonable, pues los diputados prefirieron moverle a 59 dólares por barril. Cada dólar adicional que le pongan al precio del petróleo significa ingresos adicionales de 400 millones de dólares al año, cosa de 5 mil 200 millones de pesos al tipo de cambio de 13 pesos que se supone que seguiremos teniendo.
Así, esos cinco dólares adicionales dan 26 mil millones de pesos, que ya no hay que recaudar en impuestos. Claro, falta que efectivamente ese precio ocurra, pero puesto que hoy estamos vendiendo nuestro petróleo por arriba de 60 dólares, no parece tan arriesgado.
Bueno, pero como el público de cualquier manera se molestó, los priístas aprovecharon una declaración del presidente del PAN para decir que se rompieron los acuerdos y que por lo tanto ya no van a mantener la decisión de sus diputados, sino que los senadores la van a modificar. Y el viernes dijeron que van a mover el petróleo otros cinco dólares para arriba, a 64 por barril, con lo que ya consiguieron otros 26 mil millones de pesos. Más o menos lo mismo que se supone daría el punto adicional de IVA que, dicen, es la causa de que se modifique todo nuevamente.
Uno de los argumentos más utilizados para defenderse del alza de impuestos en México es decir que el gobierno ya gasta suficiente, y que todos nuestros problemas se resolverían si gastaran bien lo que tienen. Es un argumento falso, y para probarlo basta sólo una gráfica:
En la figura aparecen los países miembros de la OCDE, es decir, los más importantes del mundo, más o menos. Y podemos ver en ella el gasto del gobierno como porcentaje de su PIB, es decir, en relación con el tamaño de su economía. Ésa es la forma adecuada de medir el gasto del gobierno, porque descontamos el efecto de ese tamaño.
Como seguramente ya sabe, ayer domingo se decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro, la empresa encargada de la electricidad en el centro del país, y el mejor ejemplo del parasitismo en el sector público federal. La intención de extinguir a esa empresa existe al menos desde los años setenta, pero no hubo nunca un presidente de la República con el ánimo suficiente para llevar a los hechos la decisión. Ya hay.
Desde el 8 de septiembre, que se anunció el paquete para 2010, hemos escuchado muchas quejas acerca del alza de impuestos. Nadie quiere pagar, aunque sea poco. Para no discutir demasiado, le presento hoy algunos datos de la recaudación en diversos países.
Empecemos por la recaudación por impuestos al ingreso. Los datos de la figura 1 no son tasa de impuesto, sino recaudación, como porcentaje del PIB. Vea usted cómo prácticamente todos los países recaudan entre 10 y 20% de su PIB por este tipo de impuestos. El más alto es Suecia, que gracias a eso puede financiar todo tipo de servicios a su población, pero varios están en niveles cercanos al 15%. Como referencia, todo lo que cobramos de impuestos en México no llega al 11% del PIB.
Desde hace algunos días circula una información que proviene de la miscelánea fiscal, y que ha causado muchas confusiones. En ese documento se dice que hay 422 grupos empresariales que hacen uso de la consolidación fiscal, con ingresos de prácticamente 5 billones de pesos que pagaron “sólo” 85 mil millones de pesos, el 1.7%. Esta información ha sido utilizada por todo tipo de personas, incluyendo al presidente de la República, que en su enojo de la semana pasada mencionó el porcentaje referido al exigir a las grandes empresas que paguen impuestos.
Como ocurre con mucha información de este tipo, suena tan espectacular que todo mundo la usa, aunque no la entienda. Incluso el presidente, lo que no es buena cosa. Los impuestos no se calculan sobre los ingresos, sino sobre las utilidades, de forma que ese 1.7% no tiene nada que ver con la forma en que deben pagar las empresas su impuesto sobre la renta. Es decir, es una comparación inadecuada. Incluso si usted quiere calcular el IETU y no el ISR, la base sobre la que se debe calcular no es el ingreso por ventas, de forma que no se puede deducir que las empresas pagan sólo el 10% de lo que deberían pagar.
De hecho, no se entiende en la mencionada miscelánea la explicación del 1.7% y el diferimiento del pago, cuando al mismo tiempo en el documento de gastos fiscales se estima el costo de la consolidación en 25 mil millones de pesos, que sería como 0.5% adicional. Lo que parece que le urge a Hacienda es evitar que este pedacito de impuestos se posponga hasta la eternidad, pero de ahí se ha construido un discurso que sostiene que las grandes empresas pagan pocos impuestos.
El viernes se publicaron los datos de producción de petróleo para el mes de agosto. Hay varias sorpresas. La buena es que Cantarell no cayó más, y por tercer mes produjo 650 mil barriles diarios. Puede ser la tan esperada estabilización del manto, aunque Pemex no se ha pronunciado al respecto todavía. La sorpresa mala es que Ku-Maloob-Zaap, que ahora es nuestro manto más importante, sí cayó, aunque no sea mucho: produjo 783 mil barriles, frente a poco más de 800 en julio, y a un promedio en el año de 795 mil barriles por día. La otra sorpresa, que ya no sé si es mala o peor, es que Chicontepec nomás no arranca. Sigue con sus 30 mil barriles diarios, y dudo mucho que podamos llegar a esos 700 mil barriles que dice Pemex produciremos en ese activo para 2016.
Ahora bien, el comportamiento de Cantarell sigue siendo muy importante, aunque ya no sea el manto más productivo. En la figura 1 puede usted ver lo que ha pasado con ese activo desde 1990, con las estimaciones de lo que puede ocurrir en los próximos años. Las estimaciones dependen de la cantidad de petróleo que se pueda recuperar, cosa que no sabemos con certeza, pero que desde hace décadas PEMEX ha estimado en 18 mil millones de barriles durante toda la vida de Cantarell.
Pues, a pesar de los catastrofistas que quieren que el mundo se acabe, y sobre todo México, la Gran Recesión se ha quedado en eso, en recesión, y nos hemos salvado de una Depresión como la de los años treinta. No digo que no hayamos tenido una gran caída en la producción, y por lo tanto en el empleo, pero lo que ha pasado en el último año es muy diferente de lo que pasó hace ochenta años. Muy diferente.
Para que no queden dudas de que la recesión ha tocado fondo, le presentaré a continuación varias gráficas que muestran las variables que durante el último año hemos utilizado para analizar el fenómeno. La primera figura presenta la construcción de nuevas casas y el comportamiento de la industria. La caída en la construcción inicia prácticamente en 2006, y alcanza su punto más bajo a fines de 2008. Desde entonces, no ha caído más y sí se percibe una pequeña mejoría. La industria, como puede verse, cae desde inicios de 2008 y toca fondo en junio pasado, con lo que llevamos ya dos meses de leve recuperación.
Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.
Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.
Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.
Del blogero:
Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.