El Foro Económico Mundial publicó, la semana pasada, un reporte especial sobre la competitividad de México para este 2009, que nos colocó en el lugar 60 de 134 países analizados. La metodología del foro consiste en evaluar doce “pilares” de competitividad, buena parte de ellos con información “blanda”, es decir, cualitativa, pero complementados con datos en las variables que puedan tenerlos.
Los doce pilares, y el lugar que ocupa México, aparecen en la siguiente tabla. Para que nos sirva más la información, puse junto a Brasil, con la misma información del Foro Económico, y le añadí después algunos datos económicos que nos deben ayudar en la comparación:
Pilar
México
Brasil
Eficencia del mercado laboral
110
91
Instituciones
97
91
Innovación
90
43
Educación superior y capacitación
74
58
Eficiencia del mercado de bienes
73
101
Capacidad Tecnológica
71
56
Infraestructura
68
78
Sofisticación del mercado financiero
66
64
Educación primaria y salud
65
79
Sofisticación de negocios
58
35
Estabilidad macroeconómica
48
122
Tamaño de mercado
11
10
Tamaño de la economía (miles de millones de dólares en 2008, FMI)
Nuevo corte informativo: los datos de la economía estadounidense en mayo son (casi) todos buenos. Suben las ventas al menudeo y la construcción de nuevas casas, se reduce el ritmo al que se pierden empleos, aumenta el índice de confianza del consumidor, y todo estaría muy bien si no fuese por el indicador de la industria, que se vuelve a caer.
En la figura 1 puede usted ver el comportamiento de la construcción de nuevas casas y de la industria en Estados Unidos. Las casas vuelven a crecer un poco, y con eso tenemos una figurita de sierra al final de la línea roja que anda por ahí de las 500 mil casas a nivel anual. Note que en 2005 se produjeron 2 millones de casas, es decir que parece que efectivamente se tocó fondo, pero con una caída de 75% en este renglón, y de ahí hay que empezar ahora.
México ha vivido en crisis de manera frecuente desde los años setenta. En 1976 tuvimos la primera gran devaluación (la primera no planeada desde 1938, cuando hubo una devaluación simultánea con la expropiación petrolera). En 1982, el hundimiento del modelo de desarrollo de aquellos tiempos. En 1986 y 1987, el segundo coletazo del hundimiento, reforzado con los terremotos de 1985 y el crack bursátil de 1987. Finalmente, en 1994 nos quedamos sin dólares, y otra vez la crisis.
Todas estas crisis se gestaron al interior de México. Por un déficit inmanejable en cuenta corriente, ocurrieron las crisis de 1976, 1982 y 1994; por un déficit inmanejable en las finanzas públicas, en 1982 y 1987. Como puede ver, la de 1982 fue la peor, porque ambas cuentas estaban en pésimas condiciones. En todas ellas, tuvimos un repunte inflacionario muy serio.
La crisis actual, como es sabido, no fue culpa nuestra, porque tanto el déficit en cuenta corriente como el déficit fiscal son muy bajos. Gracias a que nuestras cuentas no tienen problema, hoy la crisis no ha ido acompañada de inflación. La diferencia con las anteriores es inmensa.
La semana pasada platicamos aquí de la caída en los ingresos de dólares que tendremos para este año en varios renglones: petróleo, inversión, remesas y turismo. Varios de ellos mejorarán para el 2010, no cabe duda: turismo y remesas, por ejemplo, y seguramente inversión. Lo que no va a mejorar es el petróleo, porque aunque el precio suba, la producción sigue cayendo, como ya hemos comentado muchas veces aquí mismo.
Sin embargo, por alguna razón no parece que este asunto se capte por completo, y por ello le doy más información al respecto. En la figura 1 puede usted ver cómo ha caído la balanza comercial de petróleo y combustibles. Se trata de las exportaciones de crudo y petrolíferos menos las importaciones de combustibles (que no todos son derivados de petróleo, pero a final de cuentas son energéticos y por eso los incluyo).
Como sabemos, han llegado menos dólares a México de los que normalmente llegaban. Lo sabemos porque hoy un dólar cuesta más que el año pasado, y eso ocurre sólo cuando hay más demanda o menos oferta. Y no hay más demanda, porque los mexicanos tenemos menos dinero disponible, de forma que la única explicación posible es que los dólares no están llegando.
Además de la explicación teórica, hay datos, y efectivamente el ingreso de dólares se ha caído de manera muy importante. El instrumento que se utiliza para contabilizar los flujos de divisas en un país es la Balanza de Pagos. Ahí se anota todo lo que entra y todo lo que sale, y el resultado neto de esos movimientos es lo que acumulamos en las Reservas Internacionales, cuando nos sobra, o lo que perdemos de ellas, cuando nos falta. En el primer trimestre de 2009 se nos fueron 6 mil millones de dólares de esas reservas, que no es poco dinero, pero que afortunadamente no pintan mucho en un acumulado de más de 80 mil millones.
De esa Balanza de Pagos vamos a extraer algunas series de datos que pueden ayudarnos a imaginar lo que va a ocurrir durante este año y el que sigue. Primero, veamos el comportamiento de las exportaciones de petróleo, que nos han ayudado en el pasado. La figura muestra cuánto aporta el crudo cada mes, en millones de dólares:
Ya tenemos el dato del primer trimestre, y la contracción de la economía mexicana fue de 8.2%, si comparamos con el mismo trimestre del 2008, pero si usamos el cálculo más común en el primer mundo, que consiste en comparar contra el trimestre anterior usando series desestacionalizadas, la caída es de 20.5%. Similar a lo que ocurre en Singapur o Taiwán, no muy lejos del 15% de caída de Japón o del 12% de la Unión Europea, pero sin duda mayor a estas últimas economías.
En realidad, eso ya lo sabíamos desde hace rato, pero parece que no todos, porque ha habido mucha discusión al respecto. Desde la corrección de las estimaciones de Hacienda para el año completo, que ahora están en -5.5%, hasta muchos que hablan de reformas estructurales, o de más gasto público. Lo malo de tantas opiniones es que se mezclan temas y acaba uno sin entender nada.
Una primera separación es que la caída que acaba de publicar INEGI corresponde al primer trimestre del año (es decir, hasta marzo) y por lo tanto no tiene nada que ver con la influenza. El efecto de este brote epidémico lo sabremos después, cuando tengamos datos para abril y mayo. Sin duda, va a golpear muy duro a los servicios, y como las manufacturas no se van a recuperar mucho, porque la principal cadena productiva, la automotriz, tuvo en abril un mes igual de malo que los anteriores, y sin duda también en mayo, con esto de la quiebra de Chrysler y la reestructuración de GM, pues entonces para el segundo trimestre tendremos también cifras malas en comparación anual (entre -6 y -7%) pero no tan malas al usar el cálculo internacional. Ya lo platicaremos dentro de tres meses.
Pues aunque todavía falta esperar unos mese para confirmarlo, todo parece indicar que el fin de la recesión ocurrió en el mes de abril pasado. Me refiero a la recesión en Estados Unidos, porque la nuestra apenas fue reconocida en mayo por el secretario de Hacienda. En realidad, es cosa de cómo se define y calcula la recesión, pero siguiendo el método oficial en Estados Unidos, que aplica la National Bureau of Economic Research (NBER), los datos del mes de abril ya apuntan a que se tocó fondo e inicia la recuperación.
Antes de que se emocione, esto no significa que la economía esté floreciendo, ni nada por el estilo, sino sólo que los indicadores empiezan a moverse hacia arriba, pero partiendo de un punto muy bajo, uno de los más bajos desde la Segunda Guerra Mundial. Es decir, seguimos en una crisis económica, y varias cosas no empezarán a mejorar sino hasta dentro de algunas semanas. Pero ya la caída ha terminado.
Ahora con la epidemia hubo muchos que se acordaron que no gastamos lo suficiente en investigación, ni en salud pública. En realidad, no gastamos tan poco, pero el problema de fondo es si podemos incrementar la inversión social en estos renglones. No cabe duda que todos quisiéramos tener mejor sistema educativo, servicios de salud de primera, investigación competitiva, o ya de perdida, seguridad pública. Lo que no queremos es pagar por ello.
El gobierno mexicano es el que menos recauda en el mundo, midiendo como porcentaje del PIB. De hecho, con la nueva estimación del PIB a pesos corrientes, iniciada en 2003, nuestra recaudación apenas supera el 8%. En la figura 1 puede usted ver cuánto dinero tiene el gobierno mexicano para gastar.
Como no podemos hacer estimaciones todavía acerca del impacto que tendrá este asunto de la influenza sobre nuestra economía, lo que quisiera compartir con ustedes hoy es un interesante trabajo que hace Google desde hace algún tiempo para Estados Unidos y que ahora, de manera experimental, ha extendido a México: la predicción del número de casos de influenza con base en el número de búsquedas realizadas a través de su motor.
La idea es que cuando uno se enferma, busca en Internet acerca de la enfermedad, y lo hace a través de Google, que por eso es líder en ese sector. En consecuencia, el número de búsquedas puede ser un buen indicador del número de casos de enfermedad. Puesto que identificar adecuadamente la influenza no es nada sencillo (como hemos visto), Google se refiere a enfermedades parecidas a la influenza. En inglés “Influenza-like illness.” Debido a que el número de búsquedas es prácticamente tiempo real, mientras que la recolección de estadísticas es algo tardado y laborioso, este esfuerzo de Google puede servir como un indicador muy oportuno para brotes atípicos. Dos semanas de anticipo no es poca cosa. Lea usted el detalle en google flu.
Tomo los datos de la página de google flu para mostrarle en la figura 1 el comportamiento de las enfermedades parecidas a la influenza en Estados Unidos durante varios años, y para éste, en aquel país y en México. Los datos brutos están disponibles aquí.
Por no dejar, vamos de regreso al petróleo. Los datos que publicó Pemex para el primer trimestre de 2009 confirman lo que ya hemos comentado en este blog en varias ocasiones: la producción de petróleo sigue cayendo, y por lo mismo la exportación es cada vez menor. En el primer trimestre, Cantarell dejó de ser el manto petrolero más productivo y lo sustituyó Ku-Zaap-Maloob (KZM), aunque sumando ambos producen menos que lo que Cantarell alcanzó en sus mejores momentos, apenas hace cuatro años.
Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.
Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.
Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.
Del blogero:
Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.